Características de la terapia floral
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Las aplicaciones de las flores de Bach son amplísimas,
favorecido por:
1) CARENCIA DE
CONTRAINDICACIONES: Las Flores de Bach pueden
ser tomadas tanto por bebes, como por ancianos, mujeres embarazadas y enfermos
de todo tipo.
2)
CARENCIA DE EFECTOS ADVERSOS O SECUNDARIOS: No pueden considerarse como efectos secundarios o
adversos aquellas movilizaciones que se producen en el contexto del
tratamiento. En ocasiones ocurren reordenamientos energéticos que implican un cierto
grado de incomodidad y se pueden reflejar a nivel mental, emocional o físico.
Las esencias no están hechas para la comodidad del ego, sino para reconducirlo
a la tutela del yo Superior, lo que evidentemente puede generar resistencia por
parte de aquel. Estas resistencias pueden traducirse por molestias de distinto
tipo: llanto, irritación, erupciones, etc. Generalmente estas movilizaciones
duran poco tiempo y son perfectamente controlables por el terapeuta. Como se ha visto las Flores de Bach operan en
todos los campos vibracionales de los seres vivientes. No se valen de
principios activos químicos, por lo que no comparten los riesgos de los
medicamentos comunes. Esto tiene una especial importancia, ya que se calcula
que aproximadamente un 25% de las enfermedades son causadas por medicamentos o
intervenciones médicas.
3) COMPATIBILIDAD CON CUALQUIER TRATAMIENTO: Al actuar a niveles más sutiles que la homeopatía y la medicina
convencional, la medicina floral no se ve afectada por ella. No es cierto que
los medicamentos convencionales (ni siquiera los psicofármacos) disminuyan el
efecto de las esencias.
4) ACCESIBILIDAD: Cualquier persona medianamente capacitada y equilibrada puede auto
tratarse y prescribir esencias. Incluso podría elaborar algunos de sus propios
remedios. No hay aquí, complejos procesos de laboratorio. El laboratorio, en
este caso, es la propia naturaleza. Para aprender el sistema no hacen falta
años de estudio.
5)
SEGURIDAD:
Existe una amplia experiencia (más de 65 años) en su utilización, además de una
gran documentación sobre el tema, lo que convierte a las flores de Bach en un
sistema sólido y fiable.
6) ACTUACIÓN EN
LA CAUSA REAL DE LA ENFERMEDAD: Las esencias
poseen la potencia suficiente y la información adecuada para actuar a los
niveles causales de las enfermedades, independientemente de la intención o
formación del terapeuta lo que transforma la terapia floral en única en su
género. Las flores modifican lo que tengan que modificar. Pero, además, las
esencias actúan holísticamente, es decir sobre todos nuestros planos
energéticos, físico, emocional, mental y espiritual, a menudo simultáneamente.
7) SELECTIVIDAD
DE ACTUACIÓN: Sólo actúan en el
ámbito de la desarmonía, ya que cada esencia, tiene un patrón vibracional
diferente, con una frecuencia que coincide con el patrón negativo a corregir.
De este modo, si damos una flor equivocada, no perjudicamos al paciente.
8) EVIDENTE EFECTO PREVENTIVO: Al ayudar a reequilibrar patrones mentales y
emocionales en des--equilibrio, indudablemente las flores son la mejor medicina
preventiva que se pueda hacer. De esta forma, se desvía la tendencia de los
mencionados patrones a condensarse en enfermedades que pueden resultar
irreversibles. Existe una enorme experiencia en el tratamiento de innumerables
dolencias, aunque debemos pensar que la medicina floral de Bach, trata a la
persona como a una totalidad simultáneamente, y esto incluye todos los planos.
Desde esta perspectiva, el síntoma, el tipo de enfermedad,
sólo sirven para aportarnos determinados datos, ya que de hecho constituyen una
expresión de algo más profundo. Podemos por lo tanto considerar que las flores
tratan al enfermo, más que la enfermedad propiamente dicha.

Las flores han sido profusamente utilizadas en
trastornos físicos, funcionales, psiquiátricos, psicológicos, dermatológicos,
traumatológicos, ginecológicos, oncológicos, infecciones, pediatría, etc..,
obteniendo óptimos y asombrosos resultados en la mayoría de los casos.
Queda patente que la medicina conseguida
con las flores de Bach no tiene nada que ver con la obtenida con otros
sistemas, ya que aquí se trata simplemente de recuperar de forma natural un
bienestar y armonía que de hecho existe, aunque bloqueada en nuestro interior
por múltiples causas.
Los remedios florales
también tienen un efecto muy positivo usados exteriormente, en forma de
compresas, cremas y colirios, siendo muy útiles en afecciones de la piel,
torceduras, quemaduras, golpes, inflamaciones locales, infecciones, etc.
Es importante entender
que las esencias actúan a diversos niveles de complejidad. Por una parte,
pueden utilizarse a modo de "botiquín doméstico", para tratar
problemas en el seno del hogar, para lo cual no hace falta una gran
capacitación. Por ejemplo, el uso del remedio de Rescate, así lo ha demostrado.
Otros niveles, para los que se requiere una capacitación precisa son los
trastornos de personalidad y conducta y también los problemas existenciales o
espirituales, que sobrevienen por el distanciamiento entre el Yo Superior y la
Personalidad.
Para tomar las flores de
Bach, no es necesario padecer ninguna enfermedad. Son cada vez más las personas
empeñadas en procesos de autoconocimiento y evolución que encuentran en esta
terapia una inestimable fuente de ayuda y apoyo.
Desde un
punto de vista esotérico, la causa de la mayoría de enfermedades que hoy padece
la Humanidad reside, en pequeña proporción, en el plano mental (el llamado
pensamiento equivocado, los principios entendidos erróneamente), y en gran
parte en el plano emocional, en el de las emociones inconscientes y reacciones
afectivas subjetivas que se bloquean o bien se estimulan en exceso. Esto
conduce a distorsiones de las vibraciones y, por lo tanto, a estados afectivos
negativos como el miedo, el odio, los celos, la ira, la impaciencia, la
aflicción, etc. que repercuten en primer lugar, por encima del plano etéreo;
sobre el sistema nervioso y también sobre otros órganos.
Bach dice
que las esencias de flores entran en contacto directo con el Yo Superior de la
personalidad y por lo tanto ejercen su efecto en todo nuestro ser, en todas las
partes de nuestra aura. Dado que los planos del aura no obedecen a las leyes
del tiempo y del espacio del cuerpo físico, una enfermedad incipiente puede ser
curada antes de que se manifieste de manera visible en el cuerpo físico. Esto
explica por qué Bach insiste una y otra vez en la acción preventiva de sus
concentrados de flores.